Son muchos los empleos que se han ido perdiendo con la llegada de las nuevas tecnologías. Algunos de los visionarios que anticiparon esta invasión de las maquinas fueron tachados de locos paranoicos. Solo hace falta fijarse un poco y nos daremos cuenta como cada vez interactuamos menos con nuestros semejantes. Prácticamente podemos convertirnos en Robinsones y vivir a golpe de clic, el catálogo de aplicaciones es infinito. La experiencia de acudir a una sala ha cambiado bastante de unos años a esta parte. Sería absurdo negar la mejora visual y de sonido, las sillas de madera han dado paso a butacas ergonómicas en las cuales a poco que te descuides te quedas frito. Hoy las colas ya no son habituales, la posibilidad de poder adquirir las entradas por internet ha supuesto un cambio importante. Por desaparecer han desaparecido casi todas las taquillas, cada vez es más habitual que te vendan las entradas en el mismo lugar que venden las palomitas y las bebidas. Pero bueno, la modernidad es lo que tiene. En todo caso, vean buen cine y sean felices.


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